
Comentario
Escribe: Mario San Martín Aliaga
Las dos principales razones por las cuales la gente escucha radio son, y en ese mismo orden, entretención e información.
Una voz con claro acento argentino invita a escuchar la música de una de las radios comunitarias que existen en la zona. La grabación corresponde a una serie de mensajes grabados que los trasandinos venden a los radiodifusores que han automatizados sus emisoras.
Esta grabación me lleva reflexionar sobre la radio actual. Su modernidad nos permite acceder a una mejor calidad y cantidad de música, aun cuando la espontaneidad y la inmediatez se esfuma de las emisoras que, cual más cual menos, se dejado un computador en reemplazo de locutores, controles y reporteros.
La radio comunitaria ha sido extendido en nuestra zona de la mano de entidades religiosas y de personas que creen que con un medio de comunicación pueden propagar su mensaje olvidando que, “hacer radio” es una actividad para apasionados profesionales que han hecho de su vida un apostolado a las comunicaciones verdaderamente social.
Locutores que trasmiten en vivo, radiocontroladores que van sintiendo el pulso de la música minuto a minuto y reporteros que en la calle buscan la noticia, eso es la autentica radio. Los profesionales de la radio no debieran ser reemplazados por computadores, ni menos dirigidos a un objetivo proselitista, ya que los resultados son evidentes. Emisoras que piden a sus auditores colectas “para pagar la luz”, radios llenas de avisos y vacías de contenido u otras que cambian constantemente su programación por la falta de profesionales idóneos o por simples caprichos.
Quienes hoy evitan pagar a profesionales e instalan un computador para que genere música sin parar, no se percatan que la radio debe ser hecha por profesionales que “en vivo” logre relacionarse con sus auditores y que cumpla con los dos objetivos principales por los cuales, los auditores escuchan una emisora: entretenerse e informarse.
Visite el blog: http://sancarlosvirtual.blospost.com/
Escribe: Mario San Martín Aliaga
Las dos principales razones por las cuales la gente escucha radio son, y en ese mismo orden, entretención e información.
Una voz con claro acento argentino invita a escuchar la música de una de las radios comunitarias que existen en la zona. La grabación corresponde a una serie de mensajes grabados que los trasandinos venden a los radiodifusores que han automatizados sus emisoras.
Esta grabación me lleva reflexionar sobre la radio actual. Su modernidad nos permite acceder a una mejor calidad y cantidad de música, aun cuando la espontaneidad y la inmediatez se esfuma de las emisoras que, cual más cual menos, se dejado un computador en reemplazo de locutores, controles y reporteros.
La radio comunitaria ha sido extendido en nuestra zona de la mano de entidades religiosas y de personas que creen que con un medio de comunicación pueden propagar su mensaje olvidando que, “hacer radio” es una actividad para apasionados profesionales que han hecho de su vida un apostolado a las comunicaciones verdaderamente social.
Locutores que trasmiten en vivo, radiocontroladores que van sintiendo el pulso de la música minuto a minuto y reporteros que en la calle buscan la noticia, eso es la autentica radio. Los profesionales de la radio no debieran ser reemplazados por computadores, ni menos dirigidos a un objetivo proselitista, ya que los resultados son evidentes. Emisoras que piden a sus auditores colectas “para pagar la luz”, radios llenas de avisos y vacías de contenido u otras que cambian constantemente su programación por la falta de profesionales idóneos o por simples caprichos.
Quienes hoy evitan pagar a profesionales e instalan un computador para que genere música sin parar, no se percatan que la radio debe ser hecha por profesionales que “en vivo” logre relacionarse con sus auditores y que cumpla con los dos objetivos principales por los cuales, los auditores escuchan una emisora: entretenerse e informarse.
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